10/07/2026
La Alhambra acoge la exposición temporal "El cielo de cristal", del pintor Eduardo Roca. El Patronato de la Alhambra y Generalife organiza esta muestra en colaboración con la Fundación Rodríguez-Acosta. La presentación tuvo lugar el pasado 3 de julio.
La exposición reúne 29 obras. Doce se exhiben en la Sala de la Emperatriz, en el Palacio de Carlos V. Las otras 17 pueden visitarse en el Carmen Blanco de la Fundación Rodríguez-Acosta.
Estas pinturas establecen un diálogo con el paisaje, la memoria y el simbolismo de la Alhambra y de la Fundación Rodríguez-Acosta. El artista ofrece una visión personal de estos espacios a través de un lenguaje simbólico y evocador.
Durante la presentación, el director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Rodrigo Ruiz-Jiménez, destacó la colaboración entre ambas instituciones. Señaló que esta iniciativa impulsa la creación artística contemporánea. También recordó el espíritu de las históricas becas de paisaje, que apoyaron a varias generaciones de artistas.
El gerente de la Fundación Rodríguez-Acosta, Íñigo Entrala, explicó que la exposición reconoce la trayectoria de Eduardo Roca. El artista obtuvo una beca de la Fundación en 2004. Ese mismo año también participaron otros creadores, como David Martínez, Miguel Ángel Moreno Carretero y Salvador Antúnez. Todos ellos encontraron en Granada una importante fuente de inspiración.
Eduardo Roca reside actualmente en Austria. Durante la presentación definió esta exposición como una «vuelta soñada» a Granada. Sus paisajes imaginarios incorporan elementos arquitectónicos de la Alhambra y de la Fundación Rodríguez-Acosta. Con ellos crea escenarios abiertos a la interpretación de cada visitante.
La serie expuesta reinterpreta lugares reales desde un punto de vista simbólico y emocional. La Alhambra aparece sin figuras humanas. Los espacios son abiertos y silenciosos. Algunas obras presentan una atmósfera onírica. Otras tienen un carácter más distópico.
El crítico de arte Pedro J. Lapeña Rey resume así el trabajo del artista:
«No busca la fidelidad visual, sino la esencia interior del paisaje. Sus obras son espacios de memoria, de luz y de silencio, que invitan al espectador a detener el tiempo y a habitar la escena».
Fuente: Patronato de la Alhambra y Generalife.

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